La bolsa se juega mucho la próxima semana: estas son las claves que marcarán al mercado

Cada detalle que marcará el devenir de las bolsas durante la semana comprendida entre el 14 de septiembre y el día 18: todo lo que necesitas saber en estos momentos.
La bolsa afronta una semana especialmente interesante después de varias sesiones en las que los inversores han empezado a mostrar más cautela. El escenario que tenemos por delante combina varios elementos capaces de provocar movimientos importantes: la evolución del petróleo, el comportamiento de los bonos, las decisiones de los bancos centrales y unos mercados que siguen cotizando cerca de niveles elevados.
En el caso del Ibex 35, la referencia de los 20.000 puntos vuelve a adquirir una importancia sustancial. El selectivo español cerró la semana en 19.838 puntos, después de haber sufrido cierta presión vendedora durante las últimas sesiones. La cuestión ahora no es únicamente si conseguirá recuperar los 20.000, sino si será capaz de hacerlo con suficiente fortaleza como para volver a mirar hacia sus máximos. El principal acontecimiento de la semana estará en Estados Unidos.
La Reserva Federal celebrará su reunión de política monetaria y el mercado estará muy pendiente tanto de la decisión sobre los tipos como del mensaje posterior. Con la inflación todavía ofreciendo señales que aconsejan prudencia, cualquier cambio en el tono de la Fed puede provocar una reacción inmediata en acciones, bonos y dólar.
Y aquí aparece una de las claves más importantes para el inversor: la decisión de la Fed probablemente será menos importante que lo que diga sobre los próximos meses. Si transmite tranquilidad y deja entrever que el actual escenario monetario puede relajarse progresivamente, las bolsas podrían encontrar un nuevo impulso. Si, por el contrario, insiste en que la inflación continúa siendo una amenaza y que será necesario mantener una política restrictiva durante más tiempo, los mercados podrían reaccionar con ventas.
El petróleo será otro de los grandes protagonistas. El Brent se mantiene alrededor de los 100 dólares por barril, una situación que vuelve a introducir presión sobre las expectativas de inflación. Un petróleo caro no tiene el mismo efecto sobre todos los sectores: las compañías energéticas pueden beneficiarse de un entorno de precios elevados, mientras que empresas relacionadas con el transporte, las aerolíneas o determinados sectores industriales soportan un incremento de costes. Por eso será importante observar no solamente el precio del crudo, sino también su dirección. Una estabilización en torno a los niveles actuales sería muy diferente para los mercados que una nueva aceleración de las cotizaciones.
Los bonos también merecen una atención destacada. Cuando las rentabilidades de la deuda suben, las acciones tienen que competir con una alternativa de menor riesgo que empieza a ofrecer una remuneración más atractiva. Además, unos tipos de interés elevados penalizan especialmente a las compañías cuyo valor depende en gran medida de los beneficios que esperan generar dentro de varios años. Este factor puede explicar buena parte de la diferencia de comportamiento entre sectores.
Mientras determinados bancos pueden encontrar apoyo en un entorno de tipos altos, las compañías de crecimiento y las empresas con valoraciones exigentes pueden sufrir una mayor presión. En Europa, los inversores estarán pendientes de los nuevos datos de inflación y de cualquier señal que permita anticipar el próximo movimiento del Banco Central Europeo. Aunque el foco principal estará en Estados Unidos, cualquier sorpresa macroeconómica europea puede añadir volatilidad al mercado español.
También habrá que vigilar Wall Street. El comportamiento del S&P 500 y del Nasdaq seguirá teniendo una enorme influencia sobre el resto de bolsas internacionales. Si los índices estadounidenses consiguen mantenerse fuertes a pesar de la incertidumbre sobre los tipos, el Ibex podría encontrar apoyo. Si Wall Street entra en una fase de corrección más profunda, será difícil que Europa permanezca completamente al margen. Desde el punto de vista técnico, el Ibex tiene una primera prueba evidente en los 20.000 puntos. Recuperar esa zona y consolidarse por encima sería una señal positiva para el corto plazo. En sentido contrario, perder con claridad la zona de 19.700-19.750 puntos aumentaría el riesgo de una corrección más amplia. Pero más allá de los niveles concretos, quizá la señal más importante de la próxima semana sea observar qué hace el mercado cuando aparezcan las noticias.
Si una decisión aparentemente negativa provoca solamente descensos moderados, podría indicar que buena parte de las malas noticias ya están descontadas. Si, en cambio, cualquier dato adverso desencadena fuertes ventas, estaríamos ante un mercado mucho más vulnerable. Por tanto, la próxima semana no parece el momento adecuado para mirar únicamente al Ibex. Habrá que seguir simultáneamente el petróleo, los bonos estadounidenses, el dólar y Wall Street.

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